Instalamos el sistema de visión artificial en la línea de ensamble de bombas hidráulicas. Durante el primer mes, el software detectó 47 piezas con microfisuras que el operador no había visto a simple vista. La integración con el expulsor neumático fue directa, aunque tuvimos que ajustar el umbral de rechazo porque al principio descartaba piezas con marcas de matriz superficiales que no afectaban la funcionalidad.
El equipo de soporte respondió en menos de dos horas cuando preguntamos por la calibración del sensor láser. Nos enviaron un archivo de configuración actualizado y una guía paso a paso para ajustar la altura del cabezal. Eso nos ahorró tener que detener la línea un turno completo.
Lo que más valoro es que el sistema no requiere un ingeniero de software dedicado. Después de la capacitación inicial, cualquier técnico de mantenimiento puede revisar los mapas de calor y exportar los reportes de defectos. Para una planta con turnos rotativos, eso es clave.